Y de esta manera, la experimentada compañera de guerra le proporcionó, casi instintivamente, papel y pluma. Tras una pequeña mirada de complicidad, su frustrado amigo ladeó la mecedora inclinándola hacia la nueva mesa, en la cuál ahora se situaban el papel y la pluma, a través de los cuales, se dispuso a comenzar a escribir su historia, mientras que la más sabia de todas las cosas en aquella poco mencionada sala, su fiel amiga Mara, no tan paciente como parecía, se apoyó en su hombro izquierdo para ir leyendo cada letra justamente después de ser escrita:
Ya había quedado varias veces con ella, pero ésta sería diferente, ya que no era profesionalmente. Esta vez era como verdaderos amigos que quedan para ir a tomar algo, hablar, divertirse, reír... La espera hasta la hora de salir de casa para llegar a tiempo al lugar de encuentro se hizo larga, desde una hora y media antes de la concertada ya estaba mirando el reloj y eso que con salir cinco minutos antes llegaba puntual. Para matar ese tiempo me puse a jugar a un videojuego de ordenador, aún así, no dejé de mirar la hora cada dos por tres... Cuando me pareció apropiado comencé a prepararme, algo nervioso, pero lo suficiente para controlarme, saber qué decir y actuar con naturalidad. Una vez preparado partí hacia allá. Me alegró el hecho de haber llegado antes que ella. Sabría que no faltaría. Suerte que había sentados en frente de mí una pareja de músicos, con un considerable nivel, que conseguían distraerme en esos momentos de nerviosismo acumulado... Al fin, logré divisarla entre el gentío de la calle. Parecía no haberme visto aún, así que me hice el loco... Al minuto, apareció detrás de mí, debió haber venido corriendo desde que me vio. Tendría que haber tardado unos tres minutos y se le notaba un poco de jadeo, pero su implacable sonrisa al asustarme por detrás me alejó de todos aquellos detalles. Tan solo me quedé allí mirando el movimiento de sus labios, intentando decirme algo, mientras yo recibía el golpe de su indescriptible sonrisa que actuaba en mí como un arma letal: Era como, si al fin, inhalara aire; mis tupidos y fangosos orificios, libres de una vez, parecían incluso regenerarse de su rigidez y erosión por cada vez que inspiraba. Luego, al expirar, me deshacía de todos los podridos desechos que se habían acumulado allí, durante todos aquellos siglos de los que ya había perdido la cuenta. Era una sensación magnífica, reconfortante y nostálgica. Deseé que el tiempo dejase de ser importante para la humanidad y poder quedarme allí, con la nueva experiencia que me proporcionaba mirar aquella hermosura de ser, única, perfecta, áurea. Había perdido todos mis conocimientos, ya no conocía a nadie, no sabía sumar, ni restar y había olvidado a hablar. Sentía miedo de caerme al intentar caminar, pero no me quedé quieto por ello; Estaba completamente cautivado, y, al fin, como si de un hada deshaciendo un hechizo se tratase, a mi acompañante se le ocurrió pellizcar pícaramente mi nariz, consiguiendo hacer funcionar mi sistema auditivo de nuevo y trasladarme de vuelta al mundo real de un sobresalto...
Era tal la avalancha de recuerdos que se agolpaban en su cabeza que tuvo que dejar de escribir por un momento y ordenar de nuevo su mente, para que fuera ésta la que escribiera el relato, y no su desbocado corazón, que necesitaba un descanso. Su amiga, advirtiendo la situación, levantó la cabeza del maltrecho hombro y lo liberó de la pluma suavemente.
Ojisviolitis.
Ojisviolitis.
Me pregunto si esa acompañante, como tú la nombras, sabe hoy en día que este relato escrito con tanta sensibilidad, fue consecuencia de su cercanía y ternura hacia ti. Me pregunto si esa persona sabe que es ella la protagonista de esta bonita historia.
ResponderEliminarBuenas noches, espero que esto que te voy a contestar sirva de respuesta a tu pregunta; Esta historia que he escrito, contiene ciertos fragmentos basados en hechos reales, y otros, que no. En el momento en que la escribí, sí me hubiera gustado que hubiese sido completamente real, y me hubiera ocurrido con una persona en concreto. Quizás mi estado de ánimo en aquellos momentos era muy bueno, y eso me ayudo/incitó más a escribir esto.
ResponderEliminar(Qué difícil es navegar por aquí, parece que tu blog no quiere aceptar mi Mozilla Firefox T__T)
ResponderEliminarTu relato, que arranca como una rutina, persigue una realidad y termina en una versión soñolienta de una ambición, me parece una obra que me cuesta creer, en parte, que sea de tu puño y letra, porque tiene una madurez tan intensa que supera muchos de los relatos breves que habré podido leer durante mi vida. No obstante, y para lo poco que te conozco, sé que tienes la suficiente virtud como para poder haberlo hecho. Volviendo de nuevo al relato, me encanta la forma en la que dejas constancia de todas las inquietudes de la persona que relata, y de sus reacciones.
Ojivotis, (¿Puedo llamarte así? ._.) la próxima vez que nos veamos, te daré un abrazo de felicitación. ^^
(Quizás deberías descargar el Google Chrome, que a mí no me da ningún problema)
ResponderEliminarCompañero, me gusta mucho tu desglosamiento y tu forma de explicar cualquier cosa, y creo que si sigues así, siempre me gustará. Dado que das constancia de que me conoces, yo dejaré constancia que desde antes me encantaban tus habladurías, pero, ahora leerlo escrito, ha sido genial. Quisiera desarrollar esa capacidad para los exámenes aunque sea.
Sobre lo que opinas acerca de "Sin título 1" te responderé que sí es de mi puño y letra completamente. Y no he acentuado intencionadamente las inquietudes y reacciones del narrador, es así como escribo normalmente, así que, muchas gracias por tus halagos.
Sobre el abrazo, lo recibiré gustosamente, Sr. Wright.
El prólogo es bastante lentito. (En mi opinión ò_Ó) El desarrollar la habitación y ponerle un marco al prólogo está muy bien; no estoy seguro, pero creo que dices reiterativamente que se sentó en la silla mecedora... lo cual es raro, da un efecto Deja Vú. La introducción del estatus juvenil del piso está genial, pero es justo después cuando le noto la demora que no me gusta nada.
ResponderEliminarLa conversación, en mi opinión, debería haberse omitido. O, por lo menos, situarlo en un contexto pasado, y ahorrarte lo que dicen los personajes - daría un toque más rápido e intuitivo al prólogo - o, como alternativa, poner un sencillo monólogo, cuya respuesta no está escrita, pero implícitamente se le dice al quien quiera que esté hablando. El prólogo, en mi humilde opinión, debería quitar la susodicha conversación; pero esto ya es más una opinión subjetiva mía que un fallo tuyo.
No obstante, y otro detalle que no me gustó, es que tu Sin Título 1 se acaba de convertir en Capítulo 1; la primera vez que lo leí me pareció un relato breve que contaba un principio y un final, y que no necesitaba de mayor extensión. Pero el prólogo lo acabas de enlazar con Sin Título 1 - ahora Capítulo 1 - y me rompió un poco los esquemas que ya tenía. Hubiera preferido otro Capítulo 1, la verdad.
Nada más que decir que sigas con el trabajo. Los comienzos son difíciles; los finales, gratificantes. Ya sabes lo que dicen de los héroes: Todos recorren caminos imprevisibles, pero todos tienen el mismo final. Aunque no sé dónde encaja este dicho aquí... .__.
Bueno, sinceramente, tenía toda esta treta pensada, es decir, realizar un prólogo, pero, el principio fue difícil, así que, tras idear Sin Título 1, se me ocurrió el prólogo, y así lo hice.
ResponderEliminarA mí me gustó bastante la sabiduría de cada cosa sobre lo que ha ocurrido allí. La conversación la veo necesaria para darle un poquito de argumento al texto, ¿no crees? Y las demoras... Son cuestión de gustos, opino yo.
Y me gustan mucho tus ánimos, ¡gracias!